Sólo dejar caer pequeños consejos para un viaje feliz, unas pocas palabras con mis mejores deseos para beneficio de nuestra vida y para el del mundo en el que vivimos.

Cuando observamos el mundo que nos rodea es como si estuviésemos inmersos en dos lugares diferentes: en su mayor parte es como vivir en una ilusión en la que siempre nos encontramos con informaciones incorrectas, mentiras, infidelidades, guerra comercial, corrupciones, engaños, un mundo donde, por todas partes, todo parece contaminado y lleno de energía negativa.

Y, como en otra parte, encontramos más paz, alegría, acciones honestas, confianza, amabilidad y compasión, respeto y espiritualidad.

Los dos mundos están relacionados con nuestra vida. Por tanto, en nuestras manos está elegir en cuál de estos mundos nos gustaría vivir, es decir, qué tipo de vida nos gustaría tener.

Estas breves palabras intentan mostrar qué camino conduce a qué mundo.

En sentido estricto, la vida es hermosa como lo es una galaxia o un diamante. Es hermosa porque su naturaleza es mandala puro y es como un diamante porque, en base a esta preciosa vida, uno puede descubrir la plenitud inalterable de la naturaleza luminosa de la mente y puede hacer de este mundo un paraíso en la tierra, si sabe respetar su valor y si sabe también respetar, conscientemente y con buen corazón, las palabras que usa y las acciones que lleva a cabo.

Por otro lado, ese es el problema de la mayoría de las personas: no valoramos nuestra vida y no sabemos cómo usarla en el buen sentido, debido a la falta de conocimiento de lo que significa ser un ser humano y, especialmente, de lo que es el viaje espiritual a la verdadera felicidad.

La mente de la gente de hoy en día es así.  Siempre pensando que si consigue esto o aquello, será feliz, pero, una vez que lo consigue, enseguida piensa que no es suficiente, que no es lo que en realidad quería, y va tras lo próximo, y después lo siguiente…, y de esta manera la vida se escapa, con un ajetreo absurdo, llena de estrés, de emociones perturbadoras y creando toda clase de acciones negativas que lo único que hacen es traer más problemas, desconfianza, conflictos y mala calidad de vida y, al final, en algún momento, un sentimiento de frío, de vacío y, tal vez, también de arrepentimiento.

Muchos vivimos en una zona de confort externo como nunca antes se ha vivido en la historia de la humanidad. Pero la mayoría de las personas no saben qué es la felicidad en un sentido profundo y, así, llevan a cabo todo tipo de actos dañinos y hablan sin respetar a los demás. Para ellos, la verdadera felicidad es sólo el disfrute sensorial, como las personas a las que les gusta la comida basura. Quizás tenga un sabor delicioso cuando la comen y crean que les da la felicidad, pero se trata de una felicidad temporal y no saben hasta qué punto están destruyendo su salud. Lo mismo le ocurre a la mayoría de las personas que no tienen una comprensión profunda sobre la consciencia humana, ni sobre cómo funciona internamente la ley de la naturaleza.

Es por eso que en todo el mundo hay tantos problemas y conflictos, desde el nivel global hasta el familiar. Se debe sencillamente a la falta de consideración y respeto hacia los demás, a la gran codicia que procede de la insatisfacción  y de tener demasiadas opciones, al egocentrismo.  Esta es la parte ilusoria del mundo, en la que quien vive, nunca será feliz ni estará en paz. No tenemos más que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de ello.

Aunque tenemos a nuestro alcance gran cantidad de información científica, investigaciones que descubren y nos aconsejan que hagamos esto o comamos de esta manera o de aquella, lo cierto es que todo ello puede parecer beneficioso de manera temporal, siempre y cuando la información proceda de fuentes fiables y útiles, lo cual no siempre es así. Podemos respetar lo que nos dicen, pero sus hallazgos son parciales y en un nivel superficial, únicamente externo.  Después nos damos cuenta de que el descubrimiento que se nos presenta no es definitivo, de que siempre cambia al pasar el tiempo, pues estos descubrimientos forman parte de un proceso de desarrollo.

Así pues, lo primero a tener en cuenta es lo siguiente:

Una vez que tengamos claro lo que realmente queremos, en sentido profundo, para nuestra vida, establezcámosla enraizándola en la verdadera compasión y en la sabiduría y llevemos a cabo acciones saludables por medio de estas dos virtudes. Sólo entonces la felicidad y la paz comenzarán, porque esta es la ley interior que organizará nuestro viaje desde aquí, desde esta situación, hacia la luz, como el gran maestro Nagarjuna dijo en su texto  Carta a un amigo.

Dejo caer pequeños consejos para una vida buena y feliz:

Cuando nuestra intención es pura, llena de amor y verdadera compasión

Las acciones son saludables.

Cuando las acciones con saludables, entonces vendrá la confianza.

Cuando llegue la confianza, habrá armonía.

Cuando haya armonía, la paz y la felicidad brillarán en nuestra vida y en todo el mundo.

Esta es la ley interior, esta es la parte saludable del mundo.

Si vives en esta parte, tu vida puede no ser perfecta pero puedes vivirla con felicidad, paz y confianza, con amor y compasión.

Hay dos partes en el mundo pero todo depende de cómo actuemos.

Nuestras acciones diarias expresan nuestra mente subconsciente.

Pero luego está la tercera dimensión de la vida, que es el viaje hacia la iluminación.

La puerta de ese viaje es refugiarse con confianza en las tres joyas, siempre con boddhicitta.

Respeto al karma para la acumulación de méritos.

Tener una visión perfecta para la verdadera meditación junto con los métodos, y practicar diariamente.

Siempre hacer aspiraciones con dedicación perfecta, para el beneficio de todos los seres sintientes.

Este es el viaje espiritual a la iluminación. Si entramos en este camino, pase lo que pase, budas, yidams, dakinis y dharmapalas guiarán nuestro viaje.

La vida comenzará a brillar, radiante, como la luna creciente, yendo de la luz a la luz. Así lo dijo el gran maestro Nagarjuna en su texto Carta a un amigo.

Que todos seamos siempre felices y tengamos una vida sana con compasión, sabiduría y sagrado Dharma.

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