Muchas personas creen que basta con meditar, y meditan en algún yidam, hacen guru yoga o practican shamata, afirmando que esa es su práctica, pero ¿la práctica que realizan es budista o no lo es?

Necesitamos ciertos puntos, ciertas técnicas, ciertos métodos, para hacer que nuestra práctica sea budista, porque ninguna meditación, por muy alta que sea, se convertirá por sí misma en una práctica budista si no reúne determinadas causas y condiciones favorables.

La recitación un millón de veces del mantra de Chenrezig, por sí misma, no es una práctica budista si no lleva consigo la condición de la compasión. Sin embargo, la más pequeña práctica, realizada de manera consciente, podrá ser capaz de transformar nuestros hábitos. Por eso es tan importante ser realmente conscientes de los que estamos haciendo en cada momento.