En la tradición de los yoguis del Himalaya, tanto la budista como la de vedanta, se dice que hay cuatro tipos de felicidad, siendo los dos primeros, felicidad transitoria.

La primera es la que procede de las experiencias sensoriales, llamada kama, que literalmente significa deseo, y que consiste en la satisfacción de los deseos sensoriales, que nos proporciona una apariencia de felicidad momentánea pero que, enseguida, cuando acaba, se convierte en sufrimiento, el sufrimiento del cambio.

Es la clase de felicidad que busca casi todo el mundo, la que se identifica con el placer, pues la mayoría desconoce que su transitoriedad se convierte, tarde o temprano, en sufrimiento.

Cuando la ambición del ego surge, se produce el apego que se integra en un sentimiento, que da lugar a las emociones de miedo y esperanza:

miedo de no tener o perder lo que se tiene y esperanza de tener o no perder lo que se tiene.

Surgiendo también otros muchos pensamientos y preocupaciones relacionadas con cómo conseguir, qué hacer si no se consigue,… preocupaciones sin fin, historias sin fin: el estrés, la enfermedad de este siglo…